Viajar es sinónimo de echar la mente a volar. Nadie puede poner en duda el hecho de que enriquece a las personas como nada. No hay mejor forma de aprender cultura que visitando diferentes sitios y contrastando la información de cada uno de ellos, y por eso es que una de las bases de este blog son los viajes que hago.

He aprendido mucho gracias a ellos, y gracias a que llevo viajando desde siempre, he construido mi personalidad en base a las experiencias que he vivido en estas aventuras. Experiencias que me han hecho madurar y reconocer la importancia de salir de tu área de confort, perder miedo y aprender a valerme ante muchas situaciones por mí misma, sin las mismas comodidades que hubiera tenido en mi casa. 

Como he señalado, viajo desde siempre porque es algo que siempre ha encantado a mis padres. Siempre he solido hacer viajes – a donde fuera – en fin de año y en verano.

Más adelante, cuando tuve 11 años, comencé a viajar sin mis padres gracias a los viajes que proponía mi colegio: San Francisco de Paula

Estos viajes me hicieron tener aún más ganas de ver mundo, y así fue cómo fui haciendo más viajes por mi cuenta, y amando cada día más organizarlos.